Antes conocido como “personalidad múltiple”. La persona presenta dos o más identidades distintas que toman el control de su comportamiento en diferentes momentos. Cada identidad puede tener su propio nombre, historia, forma de hablar e incluso habilidades. Suele estar relacionado con traumas severos en la infancia.
Es un trastorno delirante en el que el individuo cree que personas cercanas (como familiares o amigos) han sido reemplazadas por impostores idénticos. Puede ocurrir en personas con esquizofrenia, demencia o lesiones cerebrales. Lo interesante es que el reconocimiento visual está intacto, pero el vínculo emocional está alterado.
Más allá de la típica imagen de “lavarse las manos”, este trastorno puede incluir pensamientos intrusivos muy perturbadores (como miedo a hacer daño a otros) y rituales mentales complejos. Las compulsiones no siempre son visibles; algunas personas repiten frases o números en su mente para “neutralizar” sus obsesiones. Es uno de los trastornos más estudiados en neurociencia por su relación con circuitos cerebrales específicos.